Real Archicofradía de María Santísima de Araceli (no agrupada)

Nombre Popular:
Virgen de Araceli
Fundación:
1563
Sede Canónica:
Real Santuario de Aras (Durante el mes de mayo, permanece en la Iglesia Mayor Parroquial de San Mateo Apóstol)
Imaginería:
- María Santísima de Araceli
- Trono de bajada: 22 santeros
- Trono de la procesión en su día: 36 santeros
- Trono de subida: 22 santeros
Hermano Mayor:
Gregorio Espejo Jiménez
Salida procesional:
- Romería de bajada: penúltimo domingo de abril
- Procesión en su Día: primer domingo de mayo
- Romería de subida: primer domingo de junio
Número de hermanos:
2.459
Acompañamiento musical característico:
En su Solemene Función Religiosa, se interpreta la Misa del Campo Andaluz, compuesta por el maestro Antonio Villa Álvarez de Sotomayor. Tanto en sus romerías de bajada y subida, como en el Día de la Procesión Oficial, María Santísima de Araceli es acompañada por cantaores que interprentan los diversos estilos del Fandango de Lucena, bajo acordes de guitarra. Además, existe un amplio repertorio de canciones popular dedicadas a la Patrona de Lucena que se interpresentan tanto en sus romerías como en la procesión del primer domingo de mayo en el tramo final del recorrido.
Traje regional:
Las mujeres, en la Ofrenda Floral, suelen ataviarse con el tradicional traje regional de lucentina. Además, la Corte Aracelitana utiliza este atavío para varios actos como la recepción de la Patrona en la Romería de Bajada, el Solemne Besamanos o el primer día de la Solemne Novena a María Santísima de Araceli.
Túnica de los santeros:
Blanca con cordón rojo (en las romerías de bajada y subida, la vestimenta es: camisa blanca, pantalón de medio ancho y fajín)
La historia de María Santísima de Araceli, patrona de Lucena y del Campo Andaluz, constituye uno de los grandes pilares espirituales, históricos, culturales y sentimentales de la ciudad. Su devoción, profundamente arraigada desde el siglo XVI, ha marcado durante más de cuatro siglos la vida religiosa y popular de generaciones enteras de lucentinos, convirtiéndose en una de las manifestaciones marianas más importantes de Andalucía.
La tradición sitúa el origen de esta advocación en la Basílica de Santa María in Aracoeli, situada en el Monte Capitolino de Roma. Según la tradición medieval, el emperador Augusto recibió allí la profecía de la Sibila Tiburtina anunciando la llegada del “Rey de los siglos”. En una visión luminosa contempló a la Virgen con el Niño mientras una voz proclamaba: “Este es el altar del Hijo de Dios”. Desde entonces aquel lugar pasó a denominarse Ara Coeli, el “Altar del Cielo”. A comienzos de 1562, don Luis Fernández de Córdoba y Pacheco, marqués de Comares y señor de Lucena, quedó profundamente impresionado por la imagen venerada en Roma y decidió encargar una talla bajo la advocación de María Santísima de Araceli. La imagen llegó a España por el puerto de Alicante el 12 de abril de 1562 e inició posteriormente viaje hacia Lucena.
La tradición relata que, al aproximarse la comitiva a la Sierra de Aras, una fuerte tormenta dispersó a quienes acompañaban la imagen. Al día siguiente, el animal que la transportaba apareció en la cumbre serrana, en el lugar donde actualmente se levantan las tres cruces del Vía Crucis. El hecho fue interpretado como un signo providencial y allí mismo se decidió levantar el Santuario. El 27 de abril de 1562, según recoge un acta municipal, Lucena se preparó solemnemente para recibir a la Virgen, que entró en procesión y fue proclamada Patrona y Protectora del pueblo. Inicialmente permaneció en la iglesia de Santiago hasta la construcción de la primitiva ermita en la Sierra de Aras. Apenas un año después, según diversos historiadores, quedó constituida la Cofradía, estableciéndose la celebración de la festividad el primer domingo de mayo, tradición que continúa viva en la actualidad.
Las primeras Fiestas Aracelitanas aparecen documentadas ya en 1563. Desde entonces, Lucena celebra cada primavera jornadas de profunda devoción popular en torno a su Patrona, combinando cultos religiosos, romerías, ofrendas y celebraciones populares que forman parte esencial de la identidad colectiva de la ciudad.
El Real Santuario Diocesano de Aras
La creciente devoción impulsó hacia el año 1600 la construcción de un templo de mayores dimensiones sobre la Sierra de Aras. El actual Real Santuario Diocesano de Aras constituye uno de los conjuntos religiosos y artísticos más importantes de la provincia de Córdoba. Se accede a él mediante la carretera iniciada en 1854 y concluida en 1864 gracias a la colaboración del pueblo lucentino, propietarios de terrenos y Ayuntamiento. Situado en un privilegiado enclave natural, el Santuario domina desde la Sierra de Aras un amplio paisaje desde el que pueden contemplarse tierras de cinco provincias andaluzas: Córdoba, Jaén, Granada, Málaga y Sevilla. Este carácter serrano y romero constituye una de las señas de identidad más reconocibles de la devoción aracelitana.
La construcción actual del Santuario, levantada sobre una edificación anterior, presenta planta basilical de tres naves separadas por columnas dóricas de jaspe y cubiertas barrocas ricamente decoradas. Su portada principal, realizada en jaspes polícromos por Martín de Rojas en 1765, da acceso a un interior de enorme riqueza artística. Especial relevancia posee la cúpula del crucero, una de las grandes joyas del barroco andaluz, diseñada por Leonardo Antonio de Castro Hurtado y ejecutada por el maestro antequerano Antonio de Rivera en 1722. El conjunto se completa con el retablo mayor, el camarín de la Virgen y numerosas dependencias históricas de gran valor patrimonial.
El Camarín de María Santísima de Araceli constituye uno de los espacios devocionales más singulares del Santuario. En él se alza la imagen de la Virgen sobre un trono de madera tallada y dorada con columnas de jaspe, obra del escultor lucentino Pedro de Mena y Gutiérrez, rodeada de una rica decoración barroca con sedas, relicarios, espejos y pinturas marianas. El reconocimiento eclesiástico a la devoción aracelitana llegó pronto. En 1613, el papa Paulo V concedió la primera bula de indulgencias a los cofrades aracelitanos, privilegios ampliados posteriormente en 1668 por Clemente IX. Durante el siglo XVII quedó además consolidado el histórico Vía Crucis de piedra que asciende desde la Primera Cruz hasta el Santuario.
A lo largo de los siglos, la Virgen de Araceli ha sido invocada por el pueblo lucentino en momentos especialmente difíciles. Existen numerosas referencias históricas a rogativas y bajadas extraordinarias de la imagen hasta la ciudad, como ocurrió en 1589 durante una gran sequía, en 1600 para pedir protección frente a la peste, en 1628 tras una epidemia de difteria o en 1841 para implorar lluvia. En 1851 quedó oficialmente ratificado el patronazgo de María Santísima de Araceli sobre Lucena.
Coronación Canónica de 1948
Uno de los momentos más importantes de la historia aracelitana tuvo lugar con la Coronación Canónica de María Santísima de Araceli. El proyecto comenzó a gestarse en la década de 1920 y tomó forma definitiva en 1932 con la creación de la Junta Pro-Coronación y la elaboración de las coronas destinadas a la Virgen y al Niño Jesús, realizadas por el prestigioso orfebre sevillano Cayetano González.
Las dificultades derivadas de la Segunda República, la Guerra Civil y la compleja situación social retrasaron durante años la celebración. Finalmente, mediante breve pontificio firmado en Roma el 7 de marzo de 1947, el papa autorizó la Coronación. El 2 de mayo de 1948 Lucena vivió una jornada histórica con el solemne pontifical y posterior procesión en la que el cardenal Pedro Segura impuso las coronas a la Virgen y al Niño Jesús. Aquella celebración supuso la primera Coronación Canónica de la diócesis cordobesa y uno de los acontecimientos religiosos más importantes de la historia contemporánea lucentina.
Años Jubilares
En 1962, con motivo del IV Centenario de la llegada de la Virgen a Lucena, el papa Juan XXIII concedió un Año Jubilar extraordinario para la ciudad y la diócesis de Córdoba. Durante aquellos meses, María Santísima de Araceli recorrió parroquias, barrios, conventos y centros asistenciales en multitudinarios actos religiosos y populares que marcaron profundamente la vida espiritual de Lucena. Posteriormente, en 2012, la Archicofradía celebró el 450 aniversario de la llegada de la Virgen con un nuevo Año Jubilar centrado especialmente en la renovación espiritual y el compromiso social. Entre las iniciativas más destacadas figuró la puesta en marcha de un proyecto solidario vinculado a la misión diocesana cordobesa en Perú, promoviendo la construcción de un hogar de acogida para jóvenes necesitados bajo la advocación de Nuestra Señora de Araceli.
Romerías y Fiestas Aracelitanas
Las Fiestas Aracelitanas, declaradas de Interés Turístico Nacional y celebradas el primer fin de semana de mayo, constituyen el principal acontecimiento religioso y popular de Gloria de Lucena. Durante esos días, miles de personas participan en cultos, pregones, ofrendas florales, funciones religiosas y la solemne procesión de la Patrona por las calles de la ciudad. Especial relevancia poseen la Romería de Bajada, celebrada el penúltimo domingo de abril, y la Romería de Subida, el primer domingo de junio. Ambas representan dos de las expresiones más intensas de la religiosidad popular lucentina. En ellas, el pueblo acompaña a la Virgen entre la Sierra de Aras y Lucena en un ambiente de profunda emoción, fervor y tradición transmitida de generación en generación.
Por su parte, el primer domingo de mayo se celebra la Procesión Oficial de la Patrona de Lucena por las calles de la ciudad, un día que comienza con la celebración de la tradicional Solemne Función Religiosa, en la que se interpreta la Misa del Campo Andaluz del maestro Antonio Villa Álvarez de Sotomayor, y culmina con la procesión y el tradicional espectáculo de fuegos artificiales antes de su entrada en la Iglesia Mayor Parroquial de San Mateo. Citar también, entre los cultos que se celebran los días posteriores al primer domingo de mayo: la Solemne Novena (con la participarión de relevantes sacerdotes de diversas diócesis del país), el Solemne Besamanos, la Misa de enfermos y ancianos, o la presentación de los recién nacidos a la Virgen.
Patrimonio aracelitano
La devoción aracelitana conserva un importante patrimonio, parte del cual se puede visitar en la Casa Museo de la Virgen de Araceli. El ajuar textil de María Santísima de Araceli constituye uno de los conjuntos patrimoniales y devocionales más valiosos vinculados a la religiosidad popular lucentina. A través de mantos, sayas, rostrillos y diferentes piezas ornamentales puede recorrerse no solo la evolución artística y estética de cada época, sino también la profunda devoción que generaciones de lucentinos han profesado a su Patrona.
A lo largo de los siglos, el ajuar de la Virgen se fue enriqueciendo gracias a importantes donaciones realizadas por devotos, familias nobles y hermanos de la Archicofradía. Entre las telas utilizadas destacan rasos de seda, encajes de bolillo, tejidos adamascados, tisú, gasas y ricos bordados en oro y plata. Del siglo XVIII se conservan importantes ternos históricos, como el conjunto de seda carmesí bordado al estilo cordobés, donado por la duquesa de Medinaceli hacia 1772, o el conjunto confeccionado en tisú con hilos de plata dorada y sedas de distintos colores. Estas piezas no solo poseen un extraordinario valor artístico, sino que constituyen además una expresión material de la fe, el agradecimiento y la devoción popular hacia María Santísima de Araceli.
El patrimonio procesional de María Santísima de Araceli refleja siglos de historia, arte y devoción en torno a la Patrona de Lucena. Desde finales del siglo XVI ya se documentan las primeras procesiones celebradas en el entorno del Santuario de Aras. Uno de los elementos más valiosos de este patrimonio son las históricas andas de plata, encargadas en 1628 por el Ayuntamiento de Lucena al platero cordobés Martín Sánchez de la Cruz como acción de gracias tras una epidemia de difteria. Conservadas actualmente en la Casa de la Virgen, destacan por su elegancia y valor artístico.
En 1864, el maestro Pedro Romero Ariza realizó una peana decorada con el anagrama de María y símbolos heráldicos de Lucena, aún conservada en el Santuario. También forman parte del patrimonio aracelitano elementos del antiguo trono neogótico de plata de Meneses, utilizado hasta 1973. Actualmente, la Virgen cuenta con dos tronos principales. El primero, destinado a las romerías de Bajada y Subida, fue realizado en 2002 por los Hermanos Lama y es portado por veintidós santeros. El segundo, estrenado en 1974 y obra de los Hermanos Angulo, presenta estilo barroco y es utilizado en las Fiestas Aracelitanas del mes de mayo, siendo llevado por treinta y seis santeros.
Además, en torno a la Patrona se conserva un importante patrimonio inmaterial transmitido de generación en generación. Además de la citada Misa del Campo Andaluz, las salves y coplas populares compartidas durante las romerías y el ambiente devocional que acompaña cada celebración forman parte inseparable de la memoria sentimental de Lucena. A ello se suma el valor antropológico y emocional de tradiciones profundamente arraigadas como las peregrinaciones familiares a la Sierra, las casas engalanadas durante las fiestas, las esperas multitudinarias en la Puerta de la Mina o las despedidas de la Virgen entre lágrimas y aplausos.
En cuanto al patrimonio documental, conserva un amplio archivo histórico además de numerosos artículos, libros y estudios de investigación sobre la figura de la Virgen y la devoción aracelitana. Igualmente, anualmente se publica la edición impresa de la Revista Araceli.
Juventud aracelitana
La Vocalía de Juventud de la Real Archicofradía de María Santísima de Araceli desempeña un importante papel en la transmisión de la devoción aracelitana a las nuevas generaciones. A través de convivencias, actividades formativas, encuentros, peregrinaciones y actos culturales y religiosos, la juventud aracelitana participa activamente en la vida de la Archicofradía y en la conservación de sus tradiciones. Su labor resulta fundamental para garantizar la continuidad de una devoción profundamente arraigada en Lucena, fomentando entre los más jóvenes el conocimiento de la historia aracelitana, el amor a la Patrona y la implicación en la vida religiosa y social de la corporación.
La Corte Aracelitana
La Corte de Damas Aracelitanas es una de las tradiciones más representativas de las Fiestas en honor a María Santísima de Araceli, patrona de Lucena. Jóvenes lucentinas representan al pueblo durante los actos religiosos y festivos, especialmente en las celebraciones del primer domingo de mayo.
Cofradías filiales
La devoción a María Santísima de Araceli trasciende desde hace siglos los límites de Lucena y se mantiene viva en distintas ciudades españolas a través de sus cofradías filiales. Estas hermandades, nacidas en muchos casos gracias a devotos lucentinos establecidos fuera de la ciudad, continúan promoviendo cultos y celebraciones vinculadas a la Patrona y al Santuario de Aras. Actualmente existen filiales aracelitanas en Córdoba (con imagen titular que procesiona por las calles de la capital cordobesa), Málaga, Sevilla y Madrid.
Hoy, María Santísima de Araceli continúa siendo mucho más que una advocación mariana: representa la memoria espiritual, cultural y sentimental de Lucena, un vínculo vivo entre generaciones y uno de los mayores símbolos de identidad colectiva de la ciudad.
*Fuente Documental: Notas para la historia de las cofradías lucentinas (Francisco López Salamanca – 2022), página web oficial de la Real Archicofradía y documentación aportada por la propia cofradía.
*Fotografías: Jesús Cañete Fernández.