Patrimonio

Patrimonio Religioso

Patrimonio religioso de Lucena: una herencia viva

Lucena cuenta con un total de 17 edificios religiosos, de los más de la treintena que llegó a albergar en siglos pasados. Existe una Iglesia Mayor Parroquial a la que se suman cuatro parroquias, dos conventos, tres iglesias, dos ermitas, dos capillas, un santuario y las dos iglesias ubicadas en las pedanías lucentinas de Jauja y las Navas del Selpillar.

Estos templos no son solo construcciones arquitectónicas, sino el resultado de un trabajo conjunto en el que han intervenido arquitectos, escultores, pintores, doradores, tallistas y artesanos, dando forma a retablos, imágenes y elementos decorativos. Porque no se trata únicamente de levantar un edificio, sino de crear un conjunto artístico completo donde la arquitectura dialoga con la escultura, la pintura y las distintas advocaciones que llenan de significado cada espacio.

Destacar que, en Lucena, el compromiso de las cofradías y hermandades va más allá de la organización de cultos y procesiones. A lo largo de los años han asumido también la recuperación de espacios fundamentales para la vida religiosa y patrimonial de la ciudad. Ejemplo de ello es la Iglesia de San Pedro Mártir, completamente derruida y levantada de nuevo gracias a la Venerable Archicofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, así como la rehabilitación integral de la Ermita de Dios Padre o de la Capilla de las Filipenses.

A esto se suma la restauración de diversos edificios religiosos que se ha llevado a cabo gracias al compromiso y el esfuerzo de entidades públicas y privadas, además de toda la ciudadanía a nivel particula. Un trabajo que ha permitido conservar y devolver a la ciudad parte esencial de su patrimonio.

Arquitectos lucentinos y su huella patrimonial en su tierra

Lucena ha sido cuna y escenario de destacados arquitectos que han dejado una huella decisiva en su patrimonio religioso. Entre ellos sobresale Francisco Hurtado Izquierdo, una de las grandes figuras del barroco español, cuya trayectoria le llevó a ser maestro mayor de la Mezquita-Catedral de Córdoba y de la Catedral de Granada, con obras de referencia como los sagrarios de la Cartuja de Granada o El Paular. Vinculado a su etapa inicial en Lucena,, donde nació, se le atribuyen intervenciones en templos como San Martín o el Santuario de María Santísima de Araceli.

Junto a él, resulta clave la figura de Leonardo Antonio de Castro, lucentino que desarrolló prácticamente toda su obra en la ciudad y fue fundamental para entender el desarrollo del barroco local. Autor de proyectos como la Capilla del Sagrario de San Mateo, así como de portadas, retablos y trazas en distintos templos, su obra combina arquitectura, escultura y pintura con un lenguaje plenamente barroco.

A este conjunto se suma José de Bada y Navajas, también lucentino, formado en el entorno de Hurtado Izquierdo y con una destacada proyección en Granada y Málaga. Su nombre está ligado a obras de gran relevancia como la basílica de San Juan de Dios de Granada, uno de los grandes hitos del barroco andaluz, así como a la finalización del Sagrario granadino o a intervenciones en la catedral de Málaga. Su trayectoria refleja la capacidad de los artistas lucentinos para trascender el ámbito local y dejar su impronta en algunos de los principales conjuntos arquitectónicos del sur de España. en Lucena, se le atribuye ila Iglesia de San Juan Bautista. 

Junto a estos nombres, conviene recordar también la presencia de otros artífices que participaron en la materialización de estos proyectos, como Jerónimo y Acisclo Ramírez, maestros de obra vinculados a la ejecución de la Capilla del Sagrario de San Mateo, o Juan del Pino Ascanio, responsable de trabajos en mármoles polícromos que forman parte de la riqueza decorativa de estos espacios.

Asimismo, la influencia de arquitectos como Hernán Ruiz I y Hernán Ruiz II, figuras clave de la arquitectura renacentista andaluza, ayuda a entender la evolución artística que desemboca en el barroco que hoy define buena parte de los templos lucentinos. A este contexto se suma la figura de fray Alonso de Jesús y Ortega, impulsor de la construcción de la iglesia de San Juan de Dios en Granada, ejemplo de la proyección de los lucentinos más allá de su ciudad. Junto a él, otros artistas como Jerónimo Hernández, en el ámbito de la escultura, o fray Juan Rodríguez de Ocampo, en el diseño arquitectónico, completan un panorama que explica la riqueza y personalidad del patrimonio religioso de Lucena y el papel que la ciudad desempeñó en el desarrollo del arte andaluz.

Iglesia Mayor Parroquial de San Mateo Apóstol

La Iglesia Mayor Parroquial de San Mateo Apóstol está considerada como la catedral de la Subbética cordobesa. Este templo responde a los cánones artísticos gótico-mudéjares y renacentistas. En este lugar fue donde se encontraba la antigua sinagoga y luego mezquita de la ciudad, hasta que en 1240 se adaptó al culto cristiano tras la conquista de la entonces Villa de Lucena por parte de las tropas de Fernando III, dedicándola a este evangelista por haberse producido la entrega el día de su festividad. 

La iglesia actual fue iniciada en 1498 en la cabecera, junto con las portadas de la sacristía y la exterior de Ntra. Sra. de la Umbría. El resto del edificio es renacentista y presenta tres naves con grandes pilares donde se apoyan arcos apuntados de inspiración mudéjar, así como una portada principal de claras influencias clásicas. 

En su interior destaca el retablo mayor marienista, elaborado en su parte arquitectónica por Jerónimo Hernández y en su imaginería por Juan Bautista Vázquez el Viejo. Además, se alzan diversos retablos menores y capillas donde reciben culto las imágenes que realizan su estación penitencial cada Semana Santa desde el citado templo.

También sobresale la magnífica Capilla del Sagrario, realizada entre 1740 y 1772 por parte de la Cofradía del Santísimo Sacramento y sobre trazas del arquitecto local Leonardo Antonio de Castro. Es considerada como una de las joyas del barroco cordobés y una de las obras escultóricas más importantes del barroco andaluz. 

Las cofradías y hermandades con sede canónica en la misma son la Cofradía de Nuestro Padre Jesús en su Entrada Triunfal en Jerusalén, la Cofradía del Santísimo Cristo de la Humillación y Nuestra Señora de los Dolores ‘Servitas’, la Piadosa, Humilde y Fervorosa Hermandad y Cofradía del Santísimo Cristo del Amor y María Santísima de la Paz ‘Campanitas’, la Cofradía y Hermandad de Tambores Enlutados del Santísimo Cristo de la Salud y Misericordia (Cristo del Silencio), la Hermandad de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Caridad y Nuestra Señora de las Tristezas, y la Venerable e Ilustre Archicofradía del Santísimo Sacramento (no agrupada).

Es sede canónica de las siguientes cofradías y hermandades de Pasión: 

  • Cofradía de Nuestro Padre Jesús en su Entrada Triunfal en Jerusalén
  • Cofradía del Santísimo Cristo de la Humillación y Nuestra Señora de los Dolores ‘Servitas’
  • Piadosa, Humilde y Fervorosa Hermandad y Cofradía del Santísimo Cristo del Amor y María Santísima de la Paz ‘Campanitas’
  • Cofradía y Hermandad de Tambores Enlutados del Santísimo Cristo de la Salud y Misericordia (Cristo del Silencio)
  • Hermandad de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Caridad y Nuestra Señora de las Tristezas

Es sede canónica de la siguiente cofradía de Gloria: 

  • Venerable e Ilustre Archicofradía del Santísimo Sacramento (no agrupada)

Iglesia Parroquial de Santo Domingo de Guzmán

La Iglesia Parroquial de Santo Domingo de Guzmán es una de las cinco parroquias con las que cuenta el municipio. 

Antiguo templo conventual de los frailes Mínimos o Victorios que se construyó sobre una ermita dedicada a San Francisco de Paula realizada por voto de la ciudad durante la epidemia de peste de 1680. Terminada la ermita en 1690, permaneció como oratorio hasta que se instalaron en unas casas contiguas, compradas por la ciudad, los religiosos fundando un hospicio, donde posteriormente se alzaría el Convento de San Francisco de Paula. 

De la antigua ermita sólo se conserva la portada, pero el resto de la iglesia fue edificado en 1730 sobre trazas de fray Juan Rodríguez de Ocampo. Destacan las yeserías del crucero y el magnífico retablo barroco, obra atribuida a Francisco José Guerrero. 

También destacar numerosas obras artísticas como la imagen del Cristo de la Sangre, de origen colonial elaborada con médula de maíz y madera de acacia; la talla de San José, del taller granadino de José de Mora; y la imagen de San Marcos atribuida al escultor José de Medina. El antiguo Convento de San Francisco de Paula, anejo a la iglesia fue exclaustrado en el siglo XIX, albergando desde oficinas del Estado, escuelas, cuartel de la Guardia Civil y actualmente un hotel.

Las cofradías y hermandades con sede canónica en la misma son la Real Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Agonía Orando en el Huerto, María Santísima de la Estrella y San Inocencio Mártir, la Hermandad de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Sangre y María Santísima del Mayor Dolor, la Agrupación Parroquial de Nuestra Señora de las Angustias (no agrupada) y la Hermandad de San José Artesano.

Es sede canónica de las siguientes cofradías y hermandades de Pasión: 

  • Real Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Agonía Orando en el Huerto, María Santísima de la Estrella y San Inocencio Mártir
  • Hermandad de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Sangre y María Santísima del Mayor Dolor
  • Agrupación Parroquial de Nuestra Señora de las Angustias (no agrupada)

Es sede canónica de la siguiente hermandad de Gloria: 

  • Hermandad de San José Artesano

Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol

La Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol es una de las cinco parroquias con las que cuenta el municipio. 

La parroquia de Santiago, de estilo gótico-mudéjar, se inició en 1503 por disposición testamentaria de García Méndez de Sotomayor, el Comendador de la Orden de Santiago y tío del entonces señor de Lucena Diego Fernández de Córdova.

Tradicionalmente se ha considerado como la antigua sinagoga judía, una afirmación errónea dado que no responde a su estilo y su ubicación se haya fuera del recinto amurallado que fue la Lucena judáica. Posiblemente en su construcción se reutilizaron los materiales del entonces recién demolido viejo templo de San Mateo, donde realmente pudo estar la antigua sinagoga y mezquita. Hasta su constitución en parroquia en 1891, fue iglesia auxiliar de la Parroquia de San Mateo. 

El mudejarismo de su estilo quedó completamente enmascarado tras las grandes reformas que sufrió su estructura, bastante resentida a causa del gran terremoto de 1755. A finales del siglo XVIII se eliminó el campanario y se levantó la espadaña angular que hoy ostenta el templo. 

La iglesia, de planta rectangular, presenta tres naves divididas por pilares octogonales que soportan arcos apuntados de ladrillo con alfiz y cubiertas con artesonado reconstruido siguiendo el modelo del original. 

Las cofradías y hermandades con sede canónica en la misma son la Hermandad y Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Columna y María Santísima de la Paz y Esperanza, la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Caído y Nuestra Señora de la Salud, la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad, la Cofradía de Santiago Apóstol, la Cofradía de Santa Teresa de Jesús y la Asociación Parroquial Nuestra Señora de la Candelaria (no agrupada).

Es sede canónica de las siguientes cofradías y hermandades de Pasión: 

  • Hermandad y Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Columna y María Santísima de la Paz y Esperanza
  • Cofradía de Nuestro Padre Jesús Caído y Nuestra Señora de la Salud
  • Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad

Es sede canónica de las siguientes cofradías y hermandades de Gloria:

  • Cofradía de Santiago Apóstol
  • Cofradía de Santa Teresa de Jesús

Iglesia Parroquial de la Sagrada Familia

La Iglesia Parroquial de la Sagrada Familia es una de las cinco parroquias con las que cuenta el municipio. 

Fue fundada a extramuros de la ciudad a devoción del caballero Fernando Alonso del Valle, en honor a la Virgen del Valle, es datada al menos desde antes de 1548. En 1713, los Frailes Franciscanos Descalzos (Alcantarinos) fundan el convento contiguo, bajo la advocación de San Bernardino de Sena.

Desamortizado en 1835, hasta finales del siglo pasado no fue ocupado por otra comunidad religiosa. Estuvo destinado muchos años a Asilo de Niñas Huérfanas (finales del siglo XIX) y a Asilo de Ancianos bajo el cuidado de las Hermanitas de  los Hermanos Desamparados (de 1908 a 1977). A inicios de la década de los ochenta se convierte en una residencia regentada por la Pía Unión de Obreros de Jesús Abandonado. Actualmente es sede del Comedor Social Virgen de Araceli de Lucena, donde se atienden diariamente a personas y familias con necesidad de alimento. 

En las últimas décadas, se han llevado a cabo importantes obras de restauración. La iglesia consta de una sola planta con capillas laterales. En su interior destaca el retablo mayor realizado por Juan Abundio de Burgos. Ejecutado entre 1760 y 1763, es de madera de pino flandes tallada y dorada. La calle central está totalmente ocupada por la boca del camarín de la Virgen del Valle, con arco de medio punto.

Es sede canónica de la siguiente cofradía de Pasión:

  • Cofradía de Nuestro Padre Jesús del Valle y María Santísima de la Amargura

Es sede canónica de la siguiente cofradía de Gloria:

  • Cofradía de Nuestra Señora del Valle y Santa Marta

Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Carmen

 

En 1599, Felipe III comunicó al corregidor de Antequera el deseo de doña Ana Enríquez de Mendoza, condesa de Prades, de fundar un monasterio de Carmelitas Descalzos en Lucena, debido a su gran población y limitada infraestructura religiosa. Tras las averiguaciones realizadas por el alcalde mayor de Antequera, el proyecto fue aceptado por el Concejo y los vecinos.

Las obras comenzaron en 1600 y el convento se constituyó el 19 de marzo de 1601, bajo la advocación de San José. Inicialmente, los frailes ocuparon unas casas provisionales hasta que, en 1605, se celebró la primera misa en la nueva iglesia. La fundación contó con el impulso del teólogo Juan Benítez de Blancaso y con la generosa dotación de doña Ana Enríquez, quien cedió terrenos, huerta y aguas de riego.

Entre 1620 y 1640, la iglesia fue ampliada, con apoyo del Duque de Segorbe y Cardona. Desde 1608 fue sede de la cofradía de Nuestra Señora del Carmen. Tras la exclaustración y venta de bienes eclesiásticos en el siglo XIX, el convento desapareció, quedando solo el edificio de la biblioteca, convertido luego en sacristía y casa rectoral. La huerta pasó a manos privadas, aunque conserva su muro original.

Arquitectónicamente, la actual parroquia de Nuestra Señora del Carmen, localizada en un altozano sobre el tradicional barrio de la Barrera, es un claro ejemplo de la evolución arquitectónica del manierismo al barroco y de la notable influencia de lo herreriano en la arquitectura de la primera mitad del siglo XVII. Su planta es de cruz latina con capillas laterales comunicadas entre sí y sobre su crucero se alza una cúpula semiesférica decorada al fresco con motivos fitomórficos y gran florón central, todo ello sobre pechinas decoradas con los blasones heráldicos de las casas de Comares y de Segorbe y Cardona. 

En su interior destaca el retablo mayor que puede considerarse contemporáneo a la portada de la iglesia, cuyos elementos decorativos de corte escurialense se repiten en su estructura. En su arquitectura incluye una importante colección de pinturas y algunas de notoria influencia de Zurbarán, con posible atribución a Bartolomé de Ayala.

Es sede canónica de la Venerable e Ilustre Archicofradía de Nuestra Señora del Carmen, que alberga imágenes de pasión y gloria, así como de la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Lucena y de la Agrupación Parroquial Nuestra Señora de la O (no agrupada).

Es sede canónica de la siguiente cofradía de Pasión:

  • Venerable e Ilustre Archicofradía de Nuestra Señora del Carmen

Es sede canónica de las siguientes hermandades y cofradías de Gloria:

  • Venerable e Ilustre Archicofradía de Nuestra Señora del Carmen
  • Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Lucena

 

Iglesia Conventual Madre de Dios de los Reverendos Padre Franciscanos

Aunque la iglesia se fundó en 1558, su aspecto actual corresponde a las obras realizadas en 1620 por el maestro de obras malagueño Francisco de Lucena, sobre una antigua ermita medieval. Exclaustrada su comunidad, tras la Desamortización, el convento fue convertido en Atarazana Municipal y casa de vecindad hasta que, adquirido el inmueble en 1886 por el benemérito lucentino don Francisco de Paula Cortés, fue devuelto a la Orden Franciscana que desde entonces lo ocupa.

Una sencilla portada manierista da paso a una amplia nave de planta de cruz latina, con capillas laterales, centrado en una elevada luminosa cúpula semiesférica. El altar mayor está presidido, por un bello retablo de estilo barroco salomónico, elaborado por José Matías Sánchez, sobre trazas de Leonardo Antonio de Castro. Asimismo destacan los retablos menores y una imaginería de notable interés, destacando varias imágenes atribuidas a Pedro de Mena y la imagen de Nuestra Señora de las Angustias, una Piedad realizada en 1800 por Blas Molner. El convento anejo se organiza en torno a un bello patio, de planta cuadrada y de grandes dimensiones formado por dos claustros, alto y bajo, con arcadas sobre columnas dóricas en el inferior y jónicas en el superior, y centrado con una monumental fuente de planta mixtilínea y barroco pilar de doble taza, de comienzos del siglo XVII. Recientemente se han llevado a cabo obras de rehabilitación del claustro bajo, muy deteriorado por el paso del tiempo. 

Este templo es sede canónica de la Cofradía Franciscana de Pasión y de la Cofradía Franciscana de Nuestro Padre Jesús Resucitado y Nuestra Señora de los Ángeles.

Es sede canónica de la siguiente cofradía de Pasión:

  • Cofradía Franciscana de Pasión

Es sede canónica de la siguiente cofradía de Gloria:

  • Cofradía Franciscana de Nuestro Padre Jesús Resucitado y Nuestra Señora de los Ángeles

Iglesia Conventual de San Martín de las Madres Agustinas Recoletas

 

Esta iglesia pertenece al convento de las Religiosas Agustinas Recoletas, cuya fundación quedó vinculada al testamento otorgado en 1635 por el presbítero Martín Fernández de Bruselas, de quien tomó su advocación. Aunque la comunidad no se estableció definitivamente hasta 1639, el primitivo convento se formó inicialmente aprovechando varias viviendas adaptadas para uso conventual. No sería hasta 1669 cuando comenzó la construcción de la monumental iglesia actual, siguiendo las trazas del arquitecto lucentino Juan Trujillo Moreno, considerado entonces uno de los artistas más relevantes de la ciudad. Las dificultades económicas prolongaron las obras durante décadas, concluyéndose finalmente en 1726.

El templo constituye una de las realizaciones más originales y monumentales del barroco cordobés, destacando especialmente por su singular configuración espacial. Su interior se articula mediante un gran recinto elíptico de disposición longitudinal, esquema que también se reproduce en la elevada cúpula sobre tambor. El espacio se organiza a través de órdenes superpuestos de pilastras y profundos nichos destinados a albergar retablos y tribunas, mientras que el presbiterio adopta una planta rectangular cubierta por bóveda de aristas. A los pies del templo se sitúa un vestíbulo cubierto con bóveda de medio cañón y ampliado lateralmente mediante pequeñas capillas.

Especial interés poseen las yeserías barrocas presentes en las enjutas de las exedras y del arco del coro, decoradas con motivos vegetales blancos sobre fondos azules, atribuidas a Francisco José Guerrero. Exteriormente, el edificio no deja entrever la compleja configuración elíptica de su interior, ya que se cierra mediante muros rectos de tradición manierista rematados por la gran estructura decagonal de ladrillo que envuelve la cúpula. La fachada principal, levantada en ladrillo sobre basamento pétreo, destaca por sus equilibradas proporciones y por la incorporación de elementos ornamentales vinculados al lenguaje decorativo difundido en Lucena por José Granados de la Barrera y Melchor de Aguirre. Sobresale especialmente la portada de mármoles grises, blancos y negros, relacionada estilísticamente con Francisco Hurtado Izquierdo, cuya influencia resulta decisiva en el conjunto arquitectónico.

En el interior destaca igualmente el retablo mayor, realizado en madera tallada y dorada. Diseñado por Francisco José Guerrero y ejecutado en 1730 por Martín de los Reyes, responde plenamente a la estética barroca del momento. Se estructura mediante banco, cuerpo principal y ático semicircular adaptado a la bóveda del presbiterio. Las calles laterales aparecen enriquecidas con abundante decoración vegetal, motivos de acanto y columnas salomónicas, mientras que el ático alberga la imagen titular del templo. Completan el conjunto otros cinco retablos menores distribuidos a lo largo de los muros de la elipse.

La iglesia se integra además en un amplio recinto conventual organizado en torno a dos patios, uno rectangular y otro cuadrado, conectados mediante galerías interiores. Dentro del conjunto sobresale también una notable espadaña de ladrillo con arcos de medio punto, elemento que refuerza la monumentalidad y singularidad de este destacado ejemplo del barroco lucentino.

Iglesia de San Juan Bautista y antiguo Hospital de San Juan de Dios

    La Iglesia de San Juan Bautista y el antiguo hospital de San Juan de Dios constituyen uno de los conjuntos asistenciales y religiosos más destacados del barroco lucentino. La presencia de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios en Lucena se remonta a 1565, año en el que los religiosos llegaron a la ciudad para fundar un convento-hospital destinado a la atención de enfermos y necesitados. Sin embargo, el progresivo deterioro del inmueble original hizo necesaria una profunda renovación durante la primera mitad del siglo XVIII.

    Fue en 1747 cuando se impulsó la construcción de un nuevo hospital e iglesia gracias al interés del lucentino fray Alonso de Jesús Ortega, general de la Orden, quien encargó el proyecto a los mismos artistas que habían trabajado en la basílica y hospital de San Juan de Dios de Granada. Las trazas del conjunto fueron realizadas por el arquitecto lucentino José de Bada y Navajas, mientras que la dirección de las obras recayó sobre fray Francisco Álvarez.

    El acceso al templo queda presidido por una monumental portada realizada en mármoles polícromos de la comarca, considerada una de las más notables del barroco local. Fue ejecutada por los hermanos Pino Ascanio, destacados canteros lucentinos de mediados del siglo XVIII. El interior de la iglesia presenta una sola nave cubierta por bóveda de medio cañón con lunetos, culminada por una elegante cúpula decorada con yeserías barrocas.

    Preside el altar mayor un destacado retablo barroco realizado por Francisco José Guerrero, autor también de otros cinco retablos menores distribuidos por el templo. El conjunto responde plenamente al lenguaje artístico desarrollado en Lucena durante el siglo XVIII, caracterizado por la riqueza ornamental y el dinamismo decorativo propios del barroco andaluz.

    Por su parte, el antiguo hospital —actualmente convertido en residencia de mayores— se organiza en torno a un amplio patio central. Su claustro bajo, articulado mediante arquerías sobre pilares, conserva una magnífica decoración de azulejería de Manises contemporánea a la construcción del edificio, inaugurado finalmente en 1754. Todo el conjunto constituye un extraordinario ejemplo de arquitectura hospitalaria barroca vinculada a la labor asistencial desarrollada históricamente por la Orden de San Juan de Dios en Lucena.

    Iglesia de la Purísima Concepción

     

    La Iglesia de la Purísima Concepción tiene su origen en el antiguo Colegio de Niñas Huérfanas de la Inmaculada Concepción de Lucena, cuyas constituciones fueron aprobadas el 1 de enero de 1697 por el obispo cardenal de Córdoba, don Pedro de Salazar. La fundación había sido impulsada décadas antes gracias al testamento de don Pedro Fernández Rico, regidor y alférez mayor de la ciudad, y de su esposa doña Teresa Narváez y Mendoza. Aunque el proyecto se gestó desde mediados del siglo XVII, no sería hasta finales de esa centuria cuando comenzaron a impulsarse las obras del templo.

    La construcción de la iglesia se acometió hacia 1715, interviniendo en ella destacados artistas lucentinos. Las trazas fueron realizadas por Leonardo Antonio de Castro, mientras que la ejecución material corrió a cargo de Jerónimo Ramírez de Quero. Asimismo, los canteros Fernando Romero y Andrés Antonio del Pino participaron en la realización de las portadas del edificio.

    El templo presenta una planta rectangular de acusado sentido longitudinal, organizada en cinco tramos cubiertos mediante bóveda de medio cañón. El espacio inmediato al presbiterio queda realzado por una elegante cúpula sobre pechinas, decorada con yeserías de hojarascas que rodean los blasones heráldicos de los fundadores. Sobre el anillo de la cúpula se despliega además una rica decoración vegetal con guirnaldas y franjas radiales ornamentadas, constituyendo uno de los elementos más destacados del interior.

    Exteriormente, la iglesia responde a modelos inspirados en la arquitectura herreriana, con una sobria fachada de sillares organizada mediante un gran paramento rectangular rematado por frontón triangular y óculo central. A este conjunto se adosa una portada de dos cuerpos, estructurada con pilastras toscanas sobre altos pedestales decorados con motivos geométricos. El segundo cuerpo incorpora una hornacina avenerada rematada por frontón curvo, recurso muy característico del barroco lucentino. En uno de los laterales del templo se alza además una pequeña espadaña de ladrillo, de un solo cuerpo y dos huecos para campanas, inspirada en modelos trazados igualmente por Leonardo Antonio de Castro.

    En el interior sobresale el retablo mayor, realizado hacia 1800 en madera tallada, pintada y dorada. Aunque presenta algunos añadidos barrocos posteriores, su estructura responde claramente a un lenguaje neoclásico. Se organiza mediante banco, cuerpo principal y ático, destacando especialmente las puertas de la sacristía, ricamente talladas y doradas con decoración geométrica. El cuerpo principal se divide en tres calles separadas por columnas corintias, mientras que el ático alberga un relieve de la Santísima Trinidad y diversas figuras de ángeles de estética clasicista.

    El templo conserva además varias esculturas de interés artístico, entre las que sobresale la imagen de la Purísima Concepción, fechada hacia 1730, así como una notable talla de San Miguel Arcángel, considerada de posible origen colonial y de especial singularidad dentro del patrimonio artístico lucentino. En la actualidad, es sede de la Hijas del Patrocinio de María que, su vez, dirigen el colegio anexo al templo. 

      Iglesia de San Pedro Mártir de Verona

       

      Se sabe, por documentos de la época, que este templo fue entregado a los frailes dominicos en el año 1575 y que, por aquel entonces, recibía el nombre de Ermita de Santa Catalina de Siena, en honor a la actual calle San Pedro que en el siglo XVI aún llevaba el nombre de la santa. Fue en esta fecha cuando se fundó el convento de los dominicos, por Don Diego Fernández de Córdova y su esposa Ana Enríquez de Mendoza y, con el paso del tiempo, perdió su titularidad para pasar a llamarse Iglesia de San Pedro Mártir de Verona, el santo dominicano que actualmente da nombre a esta vía principal lucentina.

      Entre las muchas causas a las que se atribuye el deterioro de la Iglesia de San Pedro Mártir, destaca la exclaustración de las órdenes religiosas en el año 1835 que obligó a los dominicos a cerrar los templos conventuales. La Iglesia, contigua a la sede de los frailes que se situaba en la actual Casa de los Mora, quedó entonces cerrada al público y comenzó su abandono.

      Tras el derrumbe sucedido en 1866, debido al mal estado de conservación del templo, sólo se conservaron los muros exteriores, la espadaña y dos portadas: la de San Pedro y la de Nuestra Señora del Rosario, ambas manieristas datables en torno a 1630. Si bien la primera ostenta elementos barrocos añadidos en 1721 bajo la dirección de Leonardo Antonio de Castro a quien también se atribuye la proyección del retablo mayor de jaspes polícromos que albergaba el templo y desaparecido actualmente. 

      Después de numerosos e infructuosos intentos de reconstrucción, en 2006 se colocaba la primera piedra de las obras de reimplantación tipológica de este templo, una intervención sufragada íntegramente por la Venerable Archicofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, muestra del fervor del pueblo de Lucena por la imagen se Nuestro Padre, y llevada a cabo por el estudio lucentino Roldán Arquitectos. El 15 de marzo de 2014, el entonces obispo de Córdoba don Demetrio Fernández, bendecía los trabajos y se abría al culto. 

      La superficie tiene planta de cruz latina donde destacan elementos como la nave central, con bóvedas realizadas en madera, y el crucero. Igualmente, la obra ha permitido la recuperación de la fachada principal, el adecentamiento de los triforios ciegos sobre las naves laterales y la creación de una zona de columbarios, presidida por la talla de San Juan Pablo II realizada por el artista local Francisco Javier López del Espino.

      En 1599 se fundaría en esta iglesia la Venerable Archicofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, aún vigente en la actualidad y la más numerosa en hermanos junto a la Real Archicofradía de María Santísima de Araceli. Además, fue en el mismo templo, donde se encontraba en sus orígenes Nuestro Padre Jesús, aunque posteriormente pasaría a la Capilla contigua alzada para su veneración. 

      En la actualidad, se conservan en la Iglesia de San Pedro Mártir de Verona las imágenes de María Santísima del Socorro, la Santa Mujer Verónica, Santa María Magdalena, San Juan Evangelista, San Juan Pablo II y el Cristo de la Misericordia (Camisitos), presidiendo el altar mayor, procedente del Convento de las RR. MM. Carmelitas Descalzas, cuya congregación se ha marchado, recientemente, de la ciudad de Lucena. Todas pertenecen a la Venerable Archicofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno.

      Es sede canónica de la siguiente cofradía de Pasión:

      • Venerable Archicofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno

      Capilla de Nuestro Padre Jesús Nazareno

       

      Esta Capilla, contigua a la Iglesia de San Pedro Mártir, comenzó a construirse en el año 1758 bajo la dirección de Vicente del Castillo y el patrocinio de Antonio Rafael de Mora Saavedra, en unos terrenos propios de la Venerable Archicofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y colindantes al templo, finalizándose en 1803. Posteriormente, en 1844 y debido al mal estado en que se encontraba ya la Iglesia de San Pedro Mártir, Pedro Orellana amplió esta capilla para poder celebrar ahí los cultos a Nuestro Padre.  

      El espacio principal, y más antiguo, cumple la función de camarín de la imagen titular, formando un espacio circular de estilo neoclásico. En su interior contiene un baldaquino que cobija la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno. El segundo espacio se realizó hacia 1838, coincidiendo con el cierre del templo de San Pedro Mártir, y presenta semejante disposición arquitectónica que el camarín, salvo en la cúpula rebajada con bandas radiales muy planas. Citar también que, en 1975 y en el marco de una intervención de mejora en la Capilla, se abrió la cripta ubicada bajo la misma quedando habilitada como sala de juntas. 

      En el aspecto escultórico destacan la imagen de Nuestro Padre Jesús de Nazareno, realizada en el siglo XVI, de rasgos góticos y la urna del Santo Entierro realizada por Pedro de Mena y Gutiérrez en 1769, que contiene un Cristo yacente, obra de Miguel de Verdiguier del año 1774.

      Capilla de las Filipensas

       

      El año 1867 se otorgó la escritura de fundación del Colegio de las Madres Filipenses en las casas que para ello había adquirido doña Clara Cortés Jurado y que regentaría la Congregación de Madres Escolapias Hijas de María. Fue en 1871 cuando se tomó posesión del edificio y en 1885 finalizaba la obra de la iglesia de clara influencia neoclásica. 

      En un principio, se establecieron las Religiosas de las Escuelas Pías, conocidas como Madres Escolapias y discípulas de San José de Calasanz y, posteriormente, a mediados del pasado siglo XX, se instalaría la Congregación de Religiosas Filipenses Misioneras de Enseñanza seguidoras de San Felipe Neri. Ambas, además, mantuvieron durante muchos años el centro educativo ubicado a las espaldas del templo donde, actualmente, se erige una guardería contigua a la desaparecida Residencia Nueva Aurora, establecida esta última en las dependencias del antiguo convento.  A principios del presente siglo, la fundación escolapia lucentina se trasladó a Cabra encomendándose el colegio a la Congregación de MM. Felipenses. 

      Su fachada es de gran sobriedad con un gran paramento de ladrillo, con portada de piedra y óculo superior, todo el conjunto coronado por un frontón recto y partido, en cuyo centro se alza la espadaña, de un solo cuerpo y con dos huecos para campañas. Interiormente es un templo de sentido longitudinal, cubierto con bóveda de medio cañón donde destaca su retablo mayor que procedía originariamente de la desaparecida iglesia conventual de Santa Ana. Este retablo se organiza en dos cuerpos donde se entremezclan elementos pictóricos y escultóricos, datable en torno a 1700 mostrando la influencia de Leonardo Antonio de Castro en las pinturas y de Francisco Hurtado Izquierdo en su arquitectura. Encontramos dos hornacinas que acogen a las imágenes de San José de Calasanz y San Felipe Neri reflejando la historia del templo.

      En el año 2008 se iniciaron las obras de restauración del templo, un proyecto sufragado por la Hermandad Sacramental de Nazarenos del Sagrado Encuentro de Nuestro Padre Jesús de la Bondad, María Santísima del Divino Consuelo, San Juan Evangelista y San Felipe Neri y que concluyó en 2011. Precisamente esta hermandad alberga en este templo su sede canónica. 

      Es sede canónica de la siguiente cofradía de Pasión:

      • Hermandad Sacramental de Nazarenos del Sagrado Encuentro de Nuestro Padre Jesús de la Bondad, María Santísima del Divino Consuelo, San Juan Evangelista y San Felipe Neri

      Ermita Trinitaria de Dios Padre

       

      Esta ermita fue construida en 1718, entonces bajo el nombre de Espíritu Santo, siguiendo las trazas de Leonardo Antonio de Castro bajo el patrocinio de la familia Bruna y Ahumada, cuyos blasones campean en las pechinas de su cúpula interior, y bajo iniciativa de la Cofradía de la Santísima Trinidad.  Parece que pudo estar terminada a partir de, al menos, 1735. 

      La iglesia de nave única dividida en cinco tramos y con cúpula en el antepresbiterio, presenta también una severa fachada de sillares de piedra y ladrillo, culminada con frontón y espadaña. El retablo mayor, muestra las influencias de Leonardo Antonio de Castro y fue realizado por Francisco José Guerrero en el año 1762. 

      Destacan también su magnífico conjunto de pinturas murales a base de motivos fitomórficos y un lienzo votivo de la Anunciación, obra también de Leonardo Antonio de Castro. En cuanto a la imaginería destacan el grupo escultórico del Sagrado Lavatorio, de Pedro de Mena, y la imagen de Nuestra Señora de la Estrella, obra de José Verdiguier.

      En 1989 se trasladó a la Ermita de Dios Padre la Cofradía de la Santa Fe, Nuestro Padre Jesús en el Sagrado Lavatorio y Nuestro Padre Jesús Preso, restaurándola por completo y convirtiéndola en su sede canónica.

      Es sede canónica de la siguiente cofradía de Pasión:

      • Cofradía de la Santa Fe, Nuestro Padre Jesús en el Sagrado Lavatorio y Nuestro Padre Jesús Preso

      Ermita de Nuestra Señora de la Aurora

       

      Esta bella ermita, erigida hacia 1715, constituye uno de los ejemplos más destacados del barroco lucentino. Su planta rectangular se organiza en cinco tramos, correspondiendo los dos últimos al espacio de la cúpula y al presbiterio. La cúpula se alza sobre pechinas decoradas con yeserías vegetales que enmarcan los blasones heráldicos de don José de Arjona y Hurtado, patrono de la capilla. Además, su cofradía conserva viva la tradicional figura de los campanilleros de la Aurora, una manifestación profundamente arraigada en los pueblos del sur cordobés.

      El retablo mayor, atribuido a Francisco José Guerrero y finalizado en 1759, resume buena parte del lenguaje ornamental de este prolífico retablista en Lucena. Especial interés posee también el camarín de la titular, realizado entre 1756 y 1759, de planta circular y pequeñas dimensiones, concebido a modo de ábside en la cabecera del templo. El espacio aparece ricamente decorado con rocallas, estípites, espejos y cabezas de angelotes, respondiendo plenamente al gusto rococó de la época. Las características estilísticas de este singular conjunto apuntan hacia el escultor y tallista lucentino Pedro de Mena y Gutiérrez, quien por aquellos años trabajaba igualmente en las yeserías del Sagrario Mayor de San Mateo.

      Es sede canónica de la siguiente cofradía de Gloria:

      • Venerable Cofradía de María Santísima de la Aurora

      Real Santuario de Aras

       

      El Real Santuario Diocesano de Aras constituye uno de los enclaves religiosos, históricos y paisajísticos más emblemáticos de Lucena. Situado en plena Sierra de Aras, el acceso al santuario se realiza a través de la carretera iniciada en 1854 y concluida en 1864 gracias a los donativos del pueblo lucentino, propietarios de la zona y el propio Ayuntamiento. Desde la explanada que antecede al templo, convertida en extraordinario balcón natural, pueden contemplarse tierras pertenecientes a cinco provincias andaluzas: Córdoba, Jaén, Granada, Málaga y Sevilla.

      El conjunto arquitectónico presenta una sobria fachada precedida por un atrio de tres arcos de medio punto cerrados con forja. Junto a ella destaca la espadaña angular levantada en 1726 por Andrés Antonio del Pino, mientras que la portada principal, realizada en jaspes polícromos rojos, blancos y negros por Martín de Rojas en 1765, constituye una de las piezas más singulares del barroco lucentino. El actual santuario, construido en torno al año 1600 sobre un templo anterior desaparecido, responde a una planta basilical de tres naves separadas por columnas dóricas de jaspe y arcos de medio punto.

      En el interior sobresale especialmente la riqueza ornamental barroca del crucero y de su cúpula de media naranja, considerada uno de los conjuntos decorativos más sobresalientes del barroco andaluz. Diseñada por Leonardo Antonio de Castro Hurtado y ejecutada por el maestro antequerano Antonio de Rivera en 1722, aparece profusamente decorada con yeserías, símbolos marianos, angelotes y motivos vegetales en tonos azules, dorados y rojizos. A ello se suma la reja de bronce realizada en 1746 por Antonio García con metal procedente de antiguos cañones del castillo de Aguilar.

      El retablo mayor, de madera tallada, dorada y policromada, se levanta sobre basamento de mármol rojo y destaca por sus columnas salomónicas decoradas con pámpanos y racimos. Enmarca el acceso al Camarín de María Santísima de Araceli, auténtico corazón devocional del santuario. En este espacio se venera la imagen de la patrona sobre un trono tallado y dorado realizado por el escultor lucentino Pedro de Mena y Gutiérrez, rodeada de una exuberante decoración de sedas, espejos barrocos, relicarios y pinturas marianas. La bóveda elíptica conserva ángeles músicos pintados por Leonardo Antonio de Castro, mientras que la estancia posterior, ampliada en el siglo XVIII, presenta frescos ejecutados por Tomás Ferrer en 1761 representando ejércitos celestiales custodiando a la Virgen.

      El santuario conserva además importantes dependencias históricas y artísticas, entre ellas la capilla penitencial del Santísimo Sacramento, la antesacristía con lienzos y recuerdos vinculados al historiador aracelitano Fernando Ramírez de Luque, y la sacristía, donde destaca una magnífica cajonera de nogal realizada en 1714 por Martín Luna. Todo el conjunto convierte al Real Santuario de Aras en uno de los grandes referentes patrimoniales, espirituales y artísticos de la provincia de Córdoba.

      Es sede canónica de la siguiente cofradía de Gloria:

      • Real Archicofradía de María Santísima de Araceli, patrona de Lucena y del campo andaluz (no agrupada)

      Fuente Documental de los textos: Catálogo Artístico y Monumental de la Provincia de Córdoba (Varios autores – 1987), Notas para la historia de las cofradías lucentinas (Francisco López Salamanca – 2022) y Delegación de Turismo del Ayuntamiento de Lucena

      Ir al contenido
      Este sitio está registrado en wpml.org como sitio de desarrollo. Cambie a una clave de sitio de producción para remove this banner.