La Agrupación de Cofradías reúne a las hermandades lucentinas en una jornada de formación cuaresmal

10.03.2026.- La Agrupación de Cofradías de Lucena celebró en la jornada de ayer un nuevo encuentro de formación dirigido a representantes de las hermandades y cofradías de Pasión y de Gloria, una cita que forma parte del compromiso de la institución por acompañar también en el plano espiritual la vida de las corporaciones lucentinas.

La sesión tuvo lugar en la Ermita de Nuestra Señora de la Aurora, un espacio profundamente ligado a la tradición devocional de la ciudad, y estuvo a cargo de don Diego Figueroa, vicario parroquial de la Iglesia Mayor Parroquial de San Mateo Apóstol, quien ofreció una reflexión centrada en el sentido profundo de la Cuaresma y en el papel que las cofradías están llamadas a desempeñar dentro de la vida de la Iglesia.

A mitad de este tiempo litúrgico, la jornada invitó a los asistentes a detenerse en medio del ritmo de los preparativos y las obligaciones diarias para mirar hacia dentro y revisar el estado de la propia fe. La Cuaresma, recordó el ponente, es un tiempo de desierto, un espacio de silencio y encuentro en el que cada creyente puede redescubrir el amor de Dios, ese “primer amor” que sostiene la vida cristiana incluso en medio de las dificultades.

Durante la intervención se subrayó que Dios conoce el corazón de cada persona y nunca se cansa de perdonar, una llamada constante a comenzar de nuevo con esperanza. La conversión, explicó, no consiste en alcanzar la perfección, sino en volver a Dios una y otra vez, reconociendo su presencia en lo cotidiano: en el trabajo, en la familia, en las alegrías y también en los momentos de sufrimiento.

Uno de los ejes centrales de la reflexión giró en torno a las tres grandes herramientas de la vida cristiana en Cuaresma: la oración, la conversión y la caridad. Especialmente esta última, recordó el sacerdote, constituye una dimensión esencial dentro de la misión de las cofradías, llamadas no solo a custodiar un valioso patrimonio artístico y devocional, sino también a traducir la fe en gestos concretos de ayuda y compromiso con los demás.

En este sentido, se destacó también el valor de la religiosidad popular como espacio de evangelización. Las imágenes, los cultos y las tradiciones que forman parte de la vida cofrade no son únicamente manifestaciones culturales o históricas, sino caminos que pueden ayudar a muchas personas a encontrarse con el mensaje del Evangelio. Contemplar una imagen puede convertirse en una experiencia de fe cuando se hace desde el corazón y no solo desde la mirada estética.

La Virgen María fue presentada igualmente como ejemplo de este camino interior, una figura que enseña a descubrir a Dios en el silencio, en la confianza y también en el dolor.

La jornada concluyó recordando que la Semana Santa no debe entenderse únicamente como una manifestación externa de la tradición, sino como una oportunidad para renovar la vida cristiana. Las cofradías, a través de su patrimonio, su historia y su devoción, están llamadas a ser luz, sal y fermento en la sociedad, transmitiendo el mensaje del amor de Dios que se entrega por todos.

Este encuentro formativo vuelve a poner de relieve el esfuerzo de la Agrupación de Cofradías por cuidar también la dimensión espiritual de la vida cofrade, acompañando a las hermandades en su misión evangelizadora y ayudando a que la Cuaresma sea vivida como un auténtico tiempo de preparación hacia la celebración de la Semana Santa en Lucena.

error: Contenido Protegido
Ir al contenido