Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Sangre y María Santísima del Mayor Dolor

Nombre Popular:
La Sangre
Fundación:
Sede Canónica::
Imaginería:
- Santísimo Cristo de la Sangre (Talla anónima de origen colonial – siglo XVI) – Trono de 28 santeros
- María Santísima del Mayor Dolor (Antonio Castillo Lastrucci – 1959) – Trono de 28 santeros
Hermano Mayor:
Óscar Montilla Lavela
Salida procesional:
Jueves Santo – 21:00 horas
Número de hermanos:
450
Túnica de los hermanos:
Túnica y capa blancas con escudo de la cofradía, antifaz, botonadura y cordón morados.
Túnica de los santeros:
Blanca y capirote y cordón morados (Cristo) y blanca con capirote y cordón granates (Virgen).
En los inicios del periodo estival de 1924, en un contexto de reactivación y auge del movimiento cofrade en Lucena, quedó instituida la Cofradía del Santísimo Cristo de la Sangre y María Santísima del Mayor Dolor. Se trataba de una hermandad de creación contemporánea, pero edificada sobre un fundamento devocional mucho más antiguo: el de un Crucificado cuya presencia y culto en la ciudad se remonta varios siglos atrás y que, a lo largo del tiempo, conoció distintas advocaciones.
De forma no documentada con certeza, el Santísimo Cristo de la Sangre habría llegado a Lucena procedente de las nuevas colonias españolas en ultramar. Nos hallamos ante un ejemplar encuadrable en la línea de los llamados Cristos Tarascos. El doctor en Bellas Artes D. Joaquín Jesús Sánchez Ruiz, en su catalogación de crucificados cordobeses oriundos de Nueva España, destaca especialmente este Cristo de la Sangre. Todo apunta a que su llegada a Lucena pudo estar vinculada a D. Luis de Velasco y Castilla, virrey de México entre 1595 y 1607.
La imagen responde a un canon hercúleo, de proporciones poderosas y, al mismo tiempo, de gran elegancia, pese al dramatismo de la escena. El cuerpo se retuerce en actitud dramática; la cabeza cae hacia delante y se gira hacia la derecha. El rostro, de soberana belleza, presenta el cabello dispuesto en mechones, como humedecidos por el sudor y la sangre fruto del sacrificio y de los maltratos sufridos hasta el Calvario. La barba bífida alarga el óvalo facial y enmarca unos ojos dulces y rasgados que permanecen abiertos, como si aguardasen el gesto compasivo de quien viniera a cerrarlos. El Crucificado aparece fijado al modo gótico, con tres clavos, sobre una cruz arbórea.
Según un informe emitido en 1924 por D. Rafael Cabanes, restaurador de la imagen, el Cristo presentaba en la espalda una oquedad cerrada por una pequeña puerta, que posteriormente fue clausurada. Se trataría, por tanto, de un Cristo-Sagrario. La tradición oral añadió una leyenda persistente: la de que aquella cavidad habría sido utilizada para transportar oro desde América y mantenerlo oculto ante posibles asaltos de piratas.
En los primeros años del siglo XVII, la imagen recibió culto bajo la advocación del Santísimo Cristo de la Humildad en el seno de la cofradía del Santo Cristo, constituida con toda probabilidad entre 1608 y 1611. Mucho tiempo atrás fue conocido simplemente como el Santo Cristo, denominación que refleja la hondura y antigüedad de su veneración.
Durante siglos recibió culto en el templo de San Pedro Mártir, en capilla propia, hasta que el edificio fue declarado en ruina en 1865. Ante la falta de un emplazamiento alternativo para sostener la devoción pública, fue trasladado al oratorio privado de doña Concepción Jiménez Cuenca, en la calle del Agua número 7. Posteriormente pasó al templo del convento de los dominicos, consagrado a San Francisco de Paula, que con el tiempo sería erigido como parroquia de Santo Domingo de Guzmán, donde permanece en la actualidad.
Entre 1897 y 1907 realizó Estación de Penitencia en la tarde del Jueves Santo bajo las insignias de la Archicofradía de la Paz, prueba de la vigencia de su culto en las décadas finales del siglo XIX e inicios del XX.
La devoción en torno a la imagen era ya tan intensa que, en 1922, incluso antes de formalizarse la fundación de la nueva corporación, se le dedicó un solemne quinario. Finalmente, el 25 de julio de 1924 nació la hermandad, impulsada en buena parte por el entusiasmo de un grupo de amigos vinculados al Círculo Mercantil. El primer acto oficial fue un miserere solemne, oficiado por la capilla de música de la ciudad.
Ese mismo espíritu de fe y caridad marcó sus inicios. En el Jueves Santo, conforme a las reglas fundacionales, los hermanos prepararon y sirvieron comida a doce personas necesitadas, número que aumentaría con el paso de los años. Los propios miembros de la hermandad ejercían de camareros y ayudantes de cocina, contando con la colaboración voluntaria de amigos que asumían las labores de fogón.
La primera salida procesional tuvo lugar el 9 de abril de 1925, Jueves Santo. El Cristo comenzó haciendo Estación de Penitencia como paso de misterio, componiendo el Calvario con la presencia de la Virgen y María Magdalena. La Virgen es hoy la María Santísima de la Amargura, que actualmente procesiona el Miércoles Santo con la cofradía de Nuestro Padre Jesús del Valle. María Magdalena corresponde a la actual Santa Fe, que realiza su Estación de Penitencia el Jueves Santo precediendo a las escenas pasionistas del Sacro Cortejo.
Para portar al Crucificado se adquirió un trono a la Archicofradía malagueña del Santísimo Cristo de la Sangre. La llegada del trono a Lucena quedó fijada en la memoria popular por testimonios de gran fuerza. Se recuerda cómo el hermano mayor regresó del traslado con la camisa ensangrentada y adherida a la piel por el esfuerzo, hasta el extremo de tener que cortársela para atender las heridas. Aquel trono fue posteriormente reformado y acortado, reforzando aún más su presencia.
No sería hasta 1959 cuando llegó a Lucena la imagen de María Santísima del Mayor Dolor, obra del imaginero sevillano D. Antonio Castillo Lastrucci. Existe una anécdota significativa en torno a su adquisición. El entonces hermano mayor, D. Pedro Angulo Solís, durante un viaje de negocios a Sevilla, quedó prendado de una Dolorosa expuesta en un céntrico escaparate. A su regreso reunió a la junta de gobierno, mostró la fotografía y se acordó su compra. Sin embargo, la imagen ya había sido encargada por una cofradía onubense.
La circunstancia cambió al conocerse que la abuela del escultor se llamaba Araceli. Tras saber este detalle, el imaginero no solo cedió la imagen, sino que además rebajó el precio. La Dolorosa fue bendecida el 1 de marzo de 1959 ante una multitud de fieles, incorporándose ese mismo mes como cotitular.
Resulta especialmente emotivo que su primera vestidura fuera confeccionada por Carmen Castillo, modista de profesión y devota de la Virgen, domiciliada en la calle Huertas número 1. Confeccionó a mano el manto, la saya y los manguitos. Para ella fue, según sus propias palabras, una gracia especial concedida por la Señora. Fue además el último trabajo que realizó antes de su fallecimiento.
En sus primeros años, María Santísima del Mayor Dolor procesionó a los pies del Cristo y, más tarde, en el mismo trono. Con el tiempo pasó a hacerlo bajo su propio paso, un trono de palio burdeos con bordados dorados. Salió por primera vez bajo palio el Jueves Santo de 1967.
A finales de los años ochenta la cofradía vivió una etapa de notable pujanza. Hasta finales de los noventa, el cortejo nazareno alcanzó tal amplitud que llegó a articularse en dos cortejos diferenciados: alumbrando el camino del Cristo marchaban nazarenos con túnica y capa blancas y capirote, cordón y botonera morados; tras la Virgen, otro cortejo con la misma túnica y capa, pero con capirote, cordón y botonera burdeos.
Con el paso del tiempo y la aparición de nuevas cofradías, el número de hermanos descendió. En la actualidad, la Estación de Penitencia se realiza con antifaz y botonera morados, y María Santísima del Mayor Dolor sale acompañada principalmente por mujeres con traje de mantilla.
La cofradía celebró en 1974 sus bodas de oro fundacionales con actos extraordinarios que incluyeron la salida procesional de los dos tronos en el mes de septiembre. En 1999 se conmemoró el LXXV aniversario con numerosos actos.
En sesión plenaria celebrada el 23 de mayo de 1995, la Corporación Municipal acordó que la plazuela contigua a la parroquia de Santo Domingo pasara a denominarse Plaza del Cristo de la Sangre, delimitándose administrativamente su alcance para evitar alteraciones en la numeración viaria.
Desde 1986 la cofradía celebra en la noche del Miércoles Santo un Vía Crucis interno por el interior del templo, con traslado de los tronos procesionales desde el crucero hasta el lugar de salida. El 9 de octubre de 1998 fue bendecida en Santo Domingo la Capilla Sacramental, nuevo emplazamiento de las imágenes.
La hermandad edita desde 1995 un boletín interno. Contó durante años con una antigua casa hermandad en un sótano en los Maristas y actualmente su sede se ubica en la calle Cabrillana, bendecida en 2006 por D. Juan José Asenjo Peregrina, entonces obispo de Córdoba.
En el ámbito musical, el Santísimo Cristo de la Sangre cuenta con la marcha Por las calles de Lucena (1986), obra de D. Fernando Chicano Muñoz, y con Santísimo Cristo de la Sangre, de D. Primitivo Buendía. María Santísima del Mayor Dolor posee la marcha Mayor Dolor, también de D. Primitivo Buendía, así como Dolorosa (1999), de D. Fernando Chicano Muñoz.
La imagen de María Santísima del Mayor Dolor fue intervenida en la década de los noventa por el imaginero Luis Álvarez Duarte debido a su estado de conservación, intervención tras la cual quedó acentuada la tez morena que hoy la caracteriza.
En 2009 se celebró el cincuentenario bendicional con un septenario predicado por sacerdotes de la diócesis de Córdoba, un ciclo de conferencias bajo el lema “Por la defensa de la familia y de la vida”, y el estreno de una nueva corona de estilo antequerano en plata sobredorada, así como una saya bordada en tono beige.
*Fuente Documental: Notas para la historia de las cofradías lucentinas (Francisco López Salamanca – 2022), Programa Oficial de la Semana Santa de Lucena 2026, y documentación aportada por la propia cofradía.
*Fotografías: Jesús Ruiz Jiménez ‘Gitanito’ y Jesús Cañete Fernández.