Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad

Nombre Popular:

La Soledad

Fundación:

1564

Sede Canónica:

Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol

Imaginería:

Nuestra Señora de la Soledad (Luis Álvarez Duarte – 1988)  – Trono de 26 santeros

Hermano Mayor:

Alfonso Gálvez Aranda

Salida procesional:

Sábado Santo – 20:30 horas

Número de hermanos:

845

A

Túnica de los hermanos:

Negra con cinturón de esparto y antifaz también negro con la cruz de Malta.

A

Túnica de los santeros:

Negra y capirote del mismo color.

Esta es la segunda hermandad de Semana Santa creada en Lucena en el siglo XVI. Las fechas más antiguas citadas con respecto a esta cofradía son la de 1564, de institución, y la de 14 de Mayo de 1601, de aprobación por el obispo Francisco Reinoso de sus Constituciones. La corporación conserva el carácter mariocéntrico, presente, en mayor o menor grado según los tiempos, en las antiguas cofradías pasionistas lucentinas, salvo en la Archicofradía Nazarena. Desde sus primeros años, parece ser que contó con capilla en la iglesia de Santiago, en la cabecera de la nave del evangelio, en su actual emplazamiento. Esto lo pone de manifiesto un acta capitular municipal de 1652 donde se refleja la cesión que el vicario y curas de Lucena hicieron a favor de las obras del adorno que se estaba efectuando en la capilla de esta cofradía. La cantidad cedida era el importe de devolución del impuesto de la sisa sobre carne y pescado correspondiente a los tres años anteriores.

En 1729 con un camarín para la Virgen se amplía la capilla. A partir de 1764, la cofradía lleva a cabo nuevas obras, dirigidas por Francisco Ramírez de Quero, consistentes de un cuerpo de bóveda que llego hasta la capilla del Espíritu santo, nichos para San Juan y la Magdalena, (…) un cuarto para las andas de las imágenes del llanete de Santiago junto a la iglesia, que en 1745 estaba arrendada en 100 rs. anuales y fue comprada ese mismo año en 2.885 rs. En 1651 la cofradía adquiere la imagen del Cristo Yacente, que hoy es la más antigua documentada de cuantas poseen las corporaciones pasionistas lucentinas. (Este Yacente se bendijo, tras su restauración, el 15 de septiembre de 1998). En 1730 ya contaba la hermandad de la Santa Cruz y San Juan, pues en esa fecha se le hacen ambas túnicas a quienes llevaban ambas insignias en la procesión del Viernes Santo.

La incorporación de una imagen nueva de Maria Magdalena se produjo en 1745. Estas imágenes se encontraban aun en la capilla de la cofradía en 1890. Los disciplinantes de azote participaban en la procesión del Viernes Santo revestidos de jubones blancos y con capirotes. Al frente de ellos estaba el cuadrillero de azote, quien recibía una cantidad de dinero para obsequiar a los disciplinantes y otra de vino para curarles las heridas. Era costumbre que hermanos de Jesús Nazareno asistiesen, en correspondencia, con sus propios blandones a la procesión de esta cofradía.

Hay constancia de que a finales del primer tercio del setecientos estos hermanos eran obsequiados con aguardiente y rosquillas. A esta procesión asistían, además comunidades religiosas y cofradías de gloria. 1739 consta que lo hicieron la comunidad del convento hospital de Juan de Dios, la de los mínimos y las cofradías de la Santísima Trinidad y Nuestra Señora de la Aurora. La cofradía de la Soledad celebraba importantes culto en torno de la resurrección. Su función principal tenía lugar el Martes de Pascua por la mañana. La virgen se colocaba en el prebisterio sobre su altar portátil. Parece ser que 1756 adquirió la corporación un niño de Jesús Resucitado, que recibiría especial culto eso días pascuales. La cofradía solía obsequiar a los hermanos y demás asistentes a la función pascual, entre los que encontraban a caballeros capitulares, con mistela, chocolate, bizcochos y rosquillas.

Todavía en 1824 se celebraban estos cultos pascuales, llamándose entonces de los Dolores Gloriosos, para distinguirlos de la Novena de los Dolores, a la cual se alude por vez primera en 1758. En 1860 se aprueban nuevas constituciones. En la segunda mitad del S. XIX su actividad va a quedar reducida a cultos internos. 1894 se recoge en acta el estado de decadencia de la corporación. En esta época estuvieron sucesivamente al frente de la cofradía distintos sacerdotes que, a pesar de sus esfuerzos, no consiguieron revitalizar la hermandad. Se tendría que llegar a enero de 1927 para que esta resurgiera. Se nombra entonces hermano mayor a Juan Córdoba Cabeza. La junta decide reanudar su salida aquel mismo año el Viernes Santo después de la procesión del Santo Entierro y con un único trono, el de la Virgen.

A partir de 1937 se cambia al sábado. En 1969, por obras en Santiago de traslada a la iglesia conventual de madres angustias, volviendo a salir de aquella en 1981. En 1996 se traslada de nueva a la citada conventual, por motivo de obras en la Capilla, que sería bendecida el 21 de junio de 1998, tras su restauración y como capilla sacramental, por José Antonio Infantes Florido, obispo emérito de Córdoba. En 1977 celebro con diversos actos las bodas de oro de la reanudación de la procesional. El 20 de febrero de 1988 Valeriano Orden Palomino, vicario general, bendijo la nueva imagen mariana de esta corporación realizada por el imaginero sevillano Luis Álvarez Duarte.

Durante el 2014 la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad celebró el 450 aniversario de la fundación de la misma, para lo que se prepararon distintos eventos conmemorativos. Como conclusión de este año tan especial se realizó la Convivencia Anual de Hermandades y Cofradías de la Soledad de España, realizándose como colofón una Procesión Extraordinaria.

La canastilla del trono procesional fue estrenada en 2017, realizada en plata de ley cincelada a mano en los talleres sevillanos de Villarreal. Diseño basado en hojarascas con fondo de terciopelo negro, inspirado en el anterior paso, cada frontal contiene una cartela distinta y votiva de la hermandad.

El techo palio, estrenado en 2025, fue confeccionado en los talleres ecijanos de Jesús Rosado. Está bordado en oro fino sobre terciopelo negro, el diseño es simétrico y cuatripartito. En la gloria central reproducimos el cetro de la cofradía con una pequeña gloria al óleo de María en su soledad y el anagrama mariano. Bordado en oro fino y bordado de sobre puesto en tisu de oro se ha seguido la línea de los bordados isabelinos de la cofradía. El diseño cuenta con una decoración vegetal y floral alusivas a las virtudes de María como madre de Dios, Reina y ejemplo de vida cotidiana. Esta decoración está delimitada con un pequeño galón interior de setillo que enmarca y separa la parte perimetral de la central, dando paso a una decoración en la totalidad de su entorno para dejar sola a su gloria en la soledad del negro terciopelo, aludiendo al dolor, a su soledad y a la amargura del momento.

El techo palio lleva además una nueva crestería realizada en los talleres de Orfebrería Angulo, basada en el mismo diseño que posee la canastilla de plata del trono. La técnica utilizada es el repujado y cincelado en chapa de latón, bañado en plata de ley con un vitrificado de protección.

*Fuente Documental: Notas para la historia de las cofradías lucentinas (Francisco López Salamanca – 2022), Programa Oficial de la Semana Santa de Lucena 2026, y documentación aportada por la propia cofradía.

*Fotografías: Jesús Ruiz Jiménez ‘Gitanito’ y Jesús Cañete Fernández.

error: Contenido Protegido
Ir al contenido