Cofradía de la Santa Fe, Nuestro Padre Jesús en el Sagrado Lavatorio y Nuestro Padre Jesús Preso

Nombre Popular:
La Santa Fe
Fundación:
Sede Canónica:
Imaginería:
- Alegoría de la Santa Fe (Andrés Cordón – siglo XIX) – Trono de 24 santeros
- Nuestro Padre Jesús en el Sagrado Lavatorio (Atribuido a Pedro de Mena Medrano – siglo XVII) – Trono de 28 santeros
- Nuestro Padre Jesús Preso (Escuela Granadina – siglo XVII) – Trono de 24 santeros
Hermano Mayor:
José Luis Martos Onieva
Salida procesional:
Jueves Santo – 18:30 horas
Número de hermanos:
215
Túnica de los hermanos:
Blanca y antifaz del mismo color, con fajín y capa de raso morado. Los hermanos llevan farol en lugar de cirio.
Túnica de los santeros:
Túnica y capirote blancos (Santa Fe) y túnica y capirote morados (Lavatorio y Preso)
Fundada en 1554, la Cofradía de la Santa Veracruz es la primera cofradía de pasión de la Semana Santa lucentina, realizando desde sus años iniciales, es decir, desde la segunda mitad del siglo XVI, su estación penitencial el Jueves Santo. Con un cortejo que incluía flagelantes —denominados hermanos de sangre— y hermanos de cera, se sabe con certeza que en sus desfiles iniciales la hermandad contó con un Crucificado y una imagen de la Virgen.
A mediados del siglo XVII la procesión se había enriquecido iconográficamente. Pasos como un Crucificado entre los ladrones, un Prendimiento o el Sagrado Lavatorio —no el que hoy se conserva— hacían su salida desde la ermita de la Veracruz, al igual que un paso alegórico, el del Concilio, representación del de Trento. Cabe añadir que en 1842 salió por primera vez la alegoría de la Santa Fe, creación del que fue su primer cuadrillero, el médico don Francisco Antonio Tenllado.
Ante la penuria económica de la hermandad, cuyos bienes habían sido desamortizados, no cabía otra solución que la presencia, casi siempre al margen de la junta de gobierno, de personas adineradas capaces de asumir los gastos derivados del desfile procesional, a quienes se les denominaba cuadrilleros.
La gran autonomía otorgada a los cuadrilleros, cuya desobediencia reiterada a los acuerdos de las juntas de gobierno era manifiesta, fue una de las causas que a la larga provocaron la desaparición de esta antiquísima hermandad. Por otra parte, el mal estado de su pequeña ermita de la calle Ancha, esquina a Veracruz, propició que los cuadrilleros pasaran a custodiar las imágenes en sus domicilios particulares, dando lugar a falsos títulos de propiedad sobre las mismas, circunstancia mantenida hasta hace bien pocos años.
Ya en franca decadencia, esta cofradía sufrió en 1917 un duro revés, pues oficialmente dejó de ser reconocida como tal, prohibiéndose sus procesiones. No obstante, todavía el 17 de marzo de 1939 celebró su último cabildo, con el que se clausuraban casi cuatrocientos años de historia. Tras la desaparición de la cofradía de la Veracruz, la mayoría de sus imágenes pasaron a domicilios particulares, desde donde realizaron, a expensas de sus respectivos cuadrilleros y no siempre con continuidad, sus desfiles procesionales en la Semana Santa.
Después de un prolongado periodo de ausencia, un grupo de jóvenes funda en el año 1980 la actual Cofradía de la Santa Fe, estableciéndose en la Parroquia de Santiago y dando culto a la que fue la primera titular de la cofradía, la Alegoría de la Santa Fe. Poco después, la corporación recuperó para la Semana Santa lucentina otra de las imágenes de la antigua cofradía: el misterio del Sagrado Lavatorio. Permanecieron en la citada parroquia hasta el año 1989, cuando se trasladaron a la trinitaria Ermita de Dios Padre, hasta entonces cerrada al culto y en un lamentable estado de conservación. Fue la propia cofradía la que acometió la restauración del templo, devolviendo al culto una de las joyas arquitectónicas de la ciudad, donde actualmente tiene su sede canónica y desde donde realiza su estación de penitencia. Ya en el año 1990 se incorporó la imagen de Jesús Preso, quedando configurada la cofradía tal y como hoy se conoce.
La Ermita de Dios Padre tuvo antiguamente el nombre de Espíritu Santo, siendo sede desde 1624 de la cofradía de la Santísima Trinidad. A través de un padrón general del vecindario de Lucena realizado en 1718, se sabe que en esa fecha la ermita se estaba construyendo nuevamente.
Es probable que las dificultades económicas de la cofradía obligaran a aceptar un patronazgo particular para culminar las obras que se estaban ejecutando. Por esta razón, en las pechinas de la cúpula fueron esculpidos entre las yeserías los escudos nobiliarios del patrono, don Pedro Bejarano Muñoz y Cisneros, blasones que junto a los de Ahumada y Mendoza aparecen en la fachada de una casona aneja comunicada con el templo a través de una tribuna.
Poco más tarde el patronato pasó a la familia Bruna, uno de cuyos miembros, don Andrés Tomás López de Bruna, casado con doña María Luisa de Ahumada y Villalón, progenitores de don Francisco de Bruna y Ahumada, conocido en Sevilla como “el señor del Gran Poder”, se convirtió en el auténtico mecenas de la obra. Su ausencia y la de su familia, a partir al menos de 1735, hacen pensar que esa fue la fecha límite para la finalización de las obras.
El 14 de octubre de 1843, el hermano mayor de la cofradía de Nuestra Señora de la Paz y Santa Veracruz hizo constar ante su junta de gobierno que el año anterior había salido en su cortejo procesional del Jueves Santo la alegoría de la Fe, representada por una mujer de blancas vestiduras y ojos vendados que, respaldada por una cruz verde con nudos dorados, porta en su mano derecha un cáliz, símbolo de la Eucaristía. El nuevo paso había sido creado por el doctor Francisco Antonio Tenllado, quien por esta razón fue designado cuadrillero del mismo.
De la imagen original se conserva la cruz verde con nudos dorados, realizada en madera de cedro en el año 1673 por Pedro de Moraga, escultor del Puerto de Santa María, y que era titular de la antigua cofradía. La Fe es una imagen del siglo XIX atribuida al escultor Andrés Cordón, sustituyendo a la que procesionó originalmente. El actual paso es de estilo neobarroco, en madera tallada y dorada. Procede de Málaga y fue restaurado por el artista prieguense Cristóbal Cubero, quien lo entregó para su estreno en 1998. Incorpora cuatro candelabros de guardabrisas en madera tallada y sobredorada y es portado por veinticuatro santeros.
El grupo escultórico del Sagrado Lavatorio que hoy conocemos fue obsequio de uno de los hermanos mayores de la antigua Cofradía de la Veracruz, Luis de Guzmán y Soto, contador del duque de Medinaceli, quien también donó la cruz de cedro que abrió desde entonces el desfile procesional del Jueves Santo y que hoy acompaña a la alegoría de la Santa Fe. Incorporado a la cofradía a finales de 1980, después de décadas procesionando esporádicamente, realizó su primera salida procesional en la Semana Santa de 1981.
Obra del gran escultor e imaginero granadino Pedro de Mena y Medrano, aunque no documentada, representa la escena del cenáculo en la que Jesús, jarra en mano y arrodillado ante San Pedro, lava en una jofaina plateada los pies del apóstol, sentado este en un barroco sillón dorado y tallado con símbolos pontificios en la trasera. Destaca especialmente la impresionante talla de la cabeza de San Pedro.
En 1985 la cofradía estrenó un magnífico trono neobarroco, inspirado en el antiguo trono de carrete tan tradicional en la Semana Santa lucentina. Realizado por los orfebres lucentinos Angulo, está cincelado en metal plateado y dorado con emblemas pasionales y heráldicos, además de candelabros arbóreos de guardabrisas en metal dorado con remates de hojas de acanto plateadas. Es portado por veintiocho santeros. Debido a su volumen, presenta gran dificultad en la salida, condicionada por la estrechez de la puerta de la ermita.
En la actualidad, la imagen de Jesús luce túnica lisa de terciopelo blanco, aunque habitualmente viste túnica bordada sobre terciopelo morado. La imagen de San Pedro porta igualmente túnica de terciopelo. El grupo escultórico fue sometido recientemente a una completa restauración realizada por José Daniel Henares Paredes, intervención que reforzó la atribución de la autoría al mencionado Pedro de Mena.
La imagen de Jesús Preso fue adquirida por la antigua cofradía de la Paz, en la cual tenía altar propio desde 1700, en la ciudad de Granada, siendo atribuida al círculo de José de Mora. Posteriormente procesionó desde la calle San Pedro, donde se encontraba su oratorio, y de forma esporádica desde la parroquia de Santo Domingo. Representa a Jesús en su prendimiento en el huerto de los olivos, abandonado por todos sus discípulos.
El Señor viste túnica bordada en color morado, con potencias doradas, corazón de plata y ataduras de cordón dorado con borlas. Jesús Preso procesiona sobre un trono en metal cincelado de estilo neogótico, realizado por los talleres de Juan Angulo en el año 2005, sustituyendo a otro anterior del mismo estilo con crestería y adornos pasionistas sobre terciopelo morado. El conjunto es iluminado por cuatro faroles del mismo estilo y dos candelabros de guardabrisas laterales, pertenecientes al antiguo trono. Es portado por veinticuatro santeros.
*Fuente Documental: Notas para la historia de las cofradías lucentinas (Francisco López Salamanca – 2022), Programa Oficial de la Semana Santa de Lucena 2026, y documentación aportada por la propia cofradía.
*Fotografías: Jesús Ruiz Jiménez ‘Gitanito’ y Jesús Cañete Fernández.